28.6.17

Tove Jansson. A veces...

A veces uno no se da cuenta de ciertas cosas hasta que es demasiado tarde, y entonces ya no vale la pena volver a empezar. Otras veces las vamos olvidando por el camino y ni siquiera nos damos cuenta de que las hemos olvidado.


De "El libro del verano"
   

27.6.17

Lucille Clifton. En Salem

        Para Jeanette

Extraña hermana
las brujas negras saben que
el terror no está en la luna
coreografiando danzas de lobizonas
y que el terror no está en la escoba
balanceándose al murmullo de música gatuna
ni en la cara salvaje del reloj que sonríe desde la pared,
el terror está en el rosado ordinario
en la ventana
y en los cercos, morales como el fuego
y en la cara ordinaria de la mujer blanca que nos mira
mientras amasa a golpes el pan de cada día.




En "De la nieve, los pájaros"
   

26.6.17

Louise Erdrich. La reina de la remolacha

Detrás de mis ojos brotaron lágrimas calientes y me ardieron los oídos. Tenía ganas de llorar, pero sabía que era inútil, así que me puse a andar, mirando cuidadosamente a mi alrededor, y fue afortunado que lo hiciera, porque había dejado atrás la carnicería y de pronto allí estaba, a corta distancia de la calle, en un camino de tierra.


De "La reina de la remolacha"
En la antología "Viajes indiscretos"
    

25.6.17

Ingeborg Bachmann. Nueva

Sale del astro celestial templado de cadáveres el sol.
No están allí los inmortales,
sino los caídos en batalla, oímos.

Y el esplendor no repara en la putrefacción. Nuestra deidad,
la Historia, nos ha dispuesto una sepultura
de la que no hay resurrección.




De "El tiempo postergado"
    

24.6.17

Edith Södergran. Mi futuro

Un caprichoso instante
me hurtó el futuro,
esa casa temporal.
Lo construiré más hermoso
como lo imaginara en un principio.
Lo edificaré sobre mi tierra firme
que se llama mi voluntad.
Lo levantaré sobre elevados pilares
que se llama mi ideal.
Lo erigiré con un pasadizo secreto
que se llama mi alma.
Lo haré con una alta torre
que se llama soledad.


De "La tierra que no es"
    

23.6.17

Anna Ajmátova. Garita

Naci el mismo año que Charlie Chaplin, La sonata Kreuzer de Tolstoi, La Torre Eiffel, y, o eso parece, Eliot. Aquel verano París celebraba el centenario de la toma de la Bastilla (1889). La noche de mi nacimiento fue celebrada y aún se celebra, la antigua noche de San Juan -veintitrés de junio, Midsummer Night. Me pusieron Anna en honor de mi abuela, Anna Yegorovna Motovilova. Su madre perteneció a la tribu de Gengis Khan, una princesa tártara, Ajmatova, cuyo nombre, sin tener la intención de convertirme en poeta rusa, convertí en mi nombre literario.


de "Garita"
de "Prosas"
    

22.6.17

Siri Hustvedt. 4.

La muñeca está en un bosque
Con un traje
Color manchas de té
Y rojo en los cachetes, y pestañas
De ojos que no cierran-
Salpicadas de blanco
Dentro de una tormenta de nieve esmaltada que no le mueve el pelo
Pues sucede bajo cubierta, en nuestros cuentos
Posados en la mesilla de noche debajo de una pantalla con volantes fruncidos
En un lugar sin viento.


De "Leer para ti"
    

21.6.17

Anne Carson. Office at Night

Hombre mujer correa de estor papel fuego piedras.
Es
la
luz
de
la
calle entrando a chorros
o
un
viento
de
otoño que nos traspasa los huesos?



Hasta una misma hora está compuesta de momentos que pasan.
(San Agustín, Las confesiones, XI, XV)


De "Hombres en sus horas libres"
     

20.6.17

Lillian Hellman. Puedo escribir acerca de hombres, pero...

Puedo escribir acerca de hombres, pero no puedo escribir una obra que se centra en un hombre. Tengo que tirarla, hacerla sobre las mujeres de su entorno, sus hermanas, su novia, su madre...


De "Pentimento"
    

19.6.17

Isabella Bird. Vida de una señora en las montañas rocosas

Deer Valley, noviembre

Me encuentro esta noche en un lugar bello como una granja holandesa: amplio, cálido, brillante, limpio, con abundante comida sana y un dormitorio pulcro y fresco para mí sola. Pero es muy difícil escribir porque dos irlandesas escandalosas y parlanchinas que regentan una pensión de mineros en South Park y que se dirigen a sus cuarteles de invierno en una carrera, están contando las historias más terribles que haya oído en mi vida sobre comités de vigilancia, ley de Lynch y «ahorcamientos». Se te hiela la sangre sólo de pensar que por donde viajo completamente segura, hace muy poco mataban a los hombres a tiros como si fueran mofetas. En los pueblos mineros de alta montaña consideran que no vale nada quien no haya matado a un hombre..., en determinadas circunstancias, claro.




De un fragmento de "Vida de una señora en las montañas rocosas"
En la antología "Viajes indiscretos"