24.5.17

Erica Jong. El hombre perfecto

Para una mujer, el hombre perfecto es el que la ama constantemente y la folla con frecuencia, apasionadamente y bien; el que la adora y la admira; el que es, al tiempo, formal y apasionante; un adonis terrenal y una figura paterna celestial; un hijo maravilloso y un padre firme; un amante báquico de mirada salvaje y un amigo sereno, sobrio a la vez que divertido. Se pueden encontrar todas estas cualidades en un solo hombre?



De "El hombre perfecto"
En el libro "Qué queremos las mujeres"

    

23.5.17

Jane Kenyon. El sol del atardecer

Por qué esta luz me devuelve
a mi infancia? Yo llevaba un traje de verano
amarillo, y la falda
formaba un círculo perfecto.

         No me podía resistir a dar vueltas
y más vueltas hasta que se abría
completamente... La hierba, los árboles,
mis brazos abiertos, y la falda
girando bajo la luz ocre
de una tarde temprana de junio.

            Y entonces supe
que tendría que vivir, y seguir
viviendo: qué doloroso era: y qué dolor
quema todavía,
aunque no acaba con mi corazón.




De "Eagle Pond"
    

22.5.17

Alejandra Pizarnik. Yo soy...

mis alas?
dos pétalos podridos

mi razón?
copitas de vino agrio

mi vida?
vacío bien pensado

mi cuerpo?
un tajo en la silla

mi vaivén?
un gong infantil

mi rostro?
un cero disimulado

mis ojos?
ah! trozos de infinito


En "Poemas completos"
    

21.5.17

Delphine de Vigan. De pronto percibió lo vulnerables que eran...

De pronto percibió lo vulnerables que eran, cómo en el fondo la vida pendía de un hilo, de un paso en falso, de un segundo de menos, o de más. Todo, y sobre todo lo peor, podía ocurrir. El piso, la calle, la ciudad contenían un número infinito de peligros, de posibles accidentes, de dramas irreparables.


De "Nada se opone a la noche"
    

20.5.17

Sara Teasdale. VII. Refugio

Si de la gris derrota de mi espíritu,
si del débil latir de mi pulso,
si de mis esperanzas convertidas en arena
que se filtra a través de mi puño,
si de la esclavitud de mis errores
puedo cantar, aún seguiré siendo libre.

Pues de mi canto puedo hacer
un refugio para mi espíritu,
un hogar de brillantes palabras,
mi frágil inmortalidad.


De "Canciones de amor"
    

19.5.17

Inger Christensen. El escenario

Vous êtes dêjà mortes au monde
Sade

«Yo» no tengo ganas de más decorados
«Yo» no tengo ganas de más anécdotas
              sobre montañas pintadas
«Yo» no quiero ver surgir más universos
              dentro de los límites de lo sensato
«Yo» no quiero oír más campanas de incendios
              cada vez que sale el sol
«Yo» no quiero desaparecer
«Yo» soy la que ha escrito lo anterior
               y la que escribe lo siquiente
«Yo» no quiero hacer como si estuviera muerta
Tengo miedo
Esto es una crítica de toda «poética»
porque es una crítica de la angustia ante la impotencia fáctica


[Det, 1969]


En la antología de "Poesía nórdica"
     

18.5.17

Tove Ditlevsen. Autorretrato

Yo no sé:
cocinar
llevar sombrero
ser acogedora
llevar joyas
arreglar flores
recordar citas
agradecer regalos
dar la propina adecuada
retener a un hombre
mostrar interés
en las reuniones de padres.

No puedo
dejar de:
fumar
beber
comer chocolate
robar paraguas
quedarme dormida por la mañana
olvidarme de recordar
cumpleaños
y limpiarme las uñas.
Hablar
por boca de otros
revelar secretos
amar
lugares extraños
y psicópatas.
Puedo:
estar sola
fregar platos
leer libros
construir frases
escuchar
y ser feliz
sin mala conciencia


[De voksne, 1969]


En la antología de "Poesía nórdica"
     

17.5.17

Elena Ferrante. Las deudas del cuerpo

Vi a Lila por última vez hace cinco años, en el invierno de 2005. Paseábamos muy de mañana por la avenida y, como nos ocurría desde hacía mucho tiempo, no conseguíamos sentirnos cómodas. Recuerdo que solo hablaba yo, ella canturreaba, saludaba a la gente que ni siquiera le contestaba, las raras veces en que me interrumpía se limitaba a pronunciar frases exclamativas, sin nexo evidente con lo que yo decía. A lo largo de los años habían pasado demasiadas cosas feas, algunas horribles, y para recuperar la confianza tendríamos que habernos confesado pensamientos secretos, pero yo no tenía fuerzas para encontrar las palabras, y a ella, que tal vez sí las tenía, no le apetecía, no le veía la utilidad.


Principio de "Las deudas del cuerpo"
    

16.5.17

Adrienne Rich. Prólogo de Mentiras, secretos y silencios

Elizabeth Cady Stanton murió, en octubre de 1902, a la edad de ochenta y siete años. Con ella, durante cincuenta años, había trabajado Susan B. Anthony y juntas habían aprendido el significado del activismo en el movimiento abolicionista. Juntas. Sobre las cunas de los siete hijos de Stanton, habían repasado discursos y estrategias políticas; juntas habían viajado de pueblo en pueblo organizando mítines sufragistas; juntas habían soportado el abuso y la indignación, la caricatura y la calumnia; juntas habían discutido, disentido y perseverado a través de los lazos de un irremisible amor y lealtad. Anthony, al morir su mas íntima amiga y colega de mayor confianza, sufrió el acecho de los reporteros cuyas preguntas revelaban lo poco que sabían sobre el movimiento en que ella y Stanton habían trabajado durante medio siglo. Su grito de impaciencia podría encender un coro de reconocimiento entre las feministas radicales de hoy: Podremos alguna vez sensibilizar al mundo sobre nuestro movimiento?


Del Prólogo de "Mentiras, secretos y silencios"
        

15.5.17

Edna O'Brien cita a Emily Dickinson

La última mañana subí a una loma cerca del convento en el que me ofrecieron cobijo después de caer en desgracia, y le hablé al paisaje, le dije que quería purificar mi casa, mi alma, purificarme a mí misma. Emily Dickinson tiene un poema, un poema precioso, que dice: 

     Cuando llega, el paisaje la escucha. 
     Las sombras contienen la respiración. 
     Cuando se aleja, es como la Distancia 
     en los ojos de la Muerte.


De "Las sillitas rojas"