27.3.17

Ernestina de Champourcin. Un día volverá...

Un día volverá
esa visión sin huella
esa luz inconforme
con todo lo soñado,
la hélice capaz
de dar a luz un viento
incontenible
que lo avasalla todo
y será nuevo el mundo
nuevo y tan tierno
como un brote de sol
en primavera
Resurrección sin tregua
que nos regalará una piel
diferente.




En la antología "... Y vamos haciendo camino"
    

26.3.17

Erica Jong. Ordinary Miracles*

Milagros habituales

La primavera, el arco iris,
milagros habituales
sobre los que
nada nuevo puede decirse.

Las estrellas en una noche clara
del invierno de Nueva Inglaterra;
la suave brisa de las islas
a lo largo de la antigua
cuenca del mar caribe;
el oro pirata brillando
en la palma de la mano;
el perfume de las rosas
en la nariz de los amantes...

Ya no queda poesía
por escribir
sobre estas cosas.
La súbita revelación del arco iris-
mirad!
el cliché es cierto!
Qué se puede decir
a parte de eso?

Lo mismo sucede
contigo, pequeño corazón,
pequeño milagro,

que no 
por ser habitual
dejas de ser un milagro.




Ordinary Miracles

Spring, rainbows,
ordinary miracles
about which
nothing new can be said.

The stars on a clear night
of a New England winter;
the soft air of the islands
along the old
Spanish Main;
pirate gold shining
in the palm;
the odor of roses
to the lover's nose. . .

There is no more poetry
to be written
of these things.
The rainbow's sudden revelation-
behold!
The cliché is true!
What can one say
but that?

So too
with you, little heart,
little miracle,

but you are
no less miracle
for being ordinary. 



De "Ordinary Miracles"

25.3.17

Natalia Gizburg. A propósito de las mujeres

El otro día volvió a mis manos un artículo que escribí inmediatamente después de la Liberación y me sentí algo incómoda. Era un texto algo tontorrón: muy rebuscado, con hermosas frases muy estudiadas y bien construidas; ahora ya no quiero escribir así. Y además afirmaba con entusiasmo y convicción obviedades, aunque la verdad es que inmediatamente después de la Liberación, casi todo el mundo se acaloraba mucho diciendo cosas obvias. En cierto sentido incluso era lo apropiado, porque en veinte años de fascismo se habían perdido los valores más elementales y había que comenzar de nuevo desde el principio, empezar a llamar otra vez las cosas por su nombre, y a escribir por escribir, para comprobar si todavía estábamos vivos.


De "A propósito de las mujeres"
    

24.3.17

Silvia Rodríguez Bravo. Árboles bajo la lluvia

Abandoné tribus, religiones, amantes.
Robé en el bar de la esquina
sorbos de vino de una copa ajena
y entré en el rumor de la noche
que venía cayendo en suspiros de niebla.

Desde entonces el universo
gira demasiado lejos.
Desde entonces la vida me deja
un frío lento zurcido al cuello,
soledades que nunca
perderán su sabor a niebla,
a humo de cigarro,
a humedad poética.

Desde entonces tengo la costumbre
de ovillarme en los espejos,
de caminar sin mirar el suelo,
de contemplar cómo la vida
se va transformando en recuerdo.

Y ahora,
mientras retiro diciembre del calendario,
pienso que
nunca busqué árboles bajo la lluvia.



De "Anatomía de un insomnio"
    

23.3.17

Maxie Wander. Buenos días, guapa

Nota preliminar

No debería sorprendernos que en nuestra sociedad socialista salgan a la luz conflictos que se han incubado en la oscuridad durante décadas y envenenado muchas vidas. De los conflictos sólo tomamos conciencia cuando nos podemos permitir hacerles frente. Nuestra situación como mujeres la vemos con otra perspectiva desde que tenemos la oportunidad de transformarla. Nos encontramos todas en terreno inexplorado y en buena parte aún estamos abandonadas a nosotras mismas. Buscamos nuevos estilos de vida, en lo privado y en la sociedad. No podemos emanciparnos contra los hombres, sino sólo en la confrontación con ellos. Y es que aspiramos a liberarnos de los viejos roles de género, a la emancipación humana en general.


Principio de "Buenos días, guapa"
   

22.3.17

Akiko Yosano. Amor o sangre?...

amor o sangre?
toda la primavera
está en esa peonía que me obsesiona,
cae la noche, estoy sola,
sola, sin un poema.




En "Poeta de la pasión"

21.3.17

Edith Södergran. La vida

Yo, mi propia prisionera, os digo:
la vida no es la primavera, vestida de terciopelo verde claro,
ni una caricia, que raras veces se recibe,
la vida no es una decisión de partir
ni dos brazos blancos que nos retienen.
La vida es el angosto anillo que nos mantiene cautivos,
el círculo invisible que jamás traspasamos,
la vida es la felicidad próxima que nos pasa de largo,
y los mil pasos que no nos decidimos a dar.
La vida es despreciarse a sí mismo
y permanecer inmóvil en el fondo de un pozo
y saber que el sol brilla en lo alto
y que pájaros dorados cruzan volando el aire
y que los días pasan como raudas flechas.
La vida es agitar la mano en un breve adiós e irse a dormir a casa...
La vida es ser un extraño para sí mismo
y una nueva máscara para cualquier otro que venga.
La vida es manejar sin prudencia la propia felicidad
y rechazar el instante único,
la vida es creerse débil y no atreverse.

[Dikter, 1916]




En la antología de Poesía Nórdica

20.3.17

Idea Vilariño. Eso

Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi hulmidad
mis noches todas
mi nostalgia del año 
mil novecientos treinta
mi sentido común 
mi rebeldía.
Mi desdén 
mi crueldad y mi congoja
mi abandono
mi llanto
mi agonía
mi herencia irrenunciable y dolorosa
mi sufrimiento
en fin
mi pobre vida.



En su "Poesía completa"
   

19.3.17

Elena Poniatowska. Mis padres me enseñaron...

Mis padres me enseñaron a bastarme a mí misma; les debo este inmenso regalo y nunca acabaré de agradecérselo. Pertenecí a una de esas familias de la clase media que son la fuente del liberalismo y del radicalismo en Rusia y mis propios padres me obligaron a tener una profesión.


De "Querido Diego, te abraza Quiela"
    

18.3.17

Louise Glück. La musa de la felicidad

Las ventanas cerradas, el sol que asoma.
El sonido de unos pocos pájaros:
el jardín empañado por un ligero vaho de humedad.
Y la inseguridad de la gran esperanza
esfumada de repente.
Y el corazón aún alerta.

Y mil pequeñas esperanzas que nacen,
no nuevas pero sí recién admitidas.
Afecto, comer con amigos.
Y la estructura de ciertas
tareas adultas.

La casa limpia, en silencio.
La basura que ya no es necesario sacar.

Es un reino, no un acto de la imaginación:
y todavía muy temprano,
se abren los capullos blancos de penstemon.

Es posible que por fin hayamos pagado
con suficiente amargura?
Que no se exija sacrificio,
que la angustia y el terror se hayan considerado
suficientes?

Una ardilla corre sobre el cable del teléfono,
con una corteza de pan en la boca.

Y la estación demora la llegada de la oscuridad.
De manera que parece
parte de un gran don
que ya no hay por qué temer.

El día despliega, pero muy gradualmente, una soledad
que ya no hay por qué temer, cambios
leves, apenas percibidos...
el penstemon que se abrió.
La posibilidad
de seguir viéndolo hasta el fin.




De "Las siete edades"